29 abril 2009

Solo el comienzo

Puedo condecorar la alegría con penas y heridas de guerra que enorgullezcan al caminante que la posea...

Puedo disparar mil armas para asediar tu ciudad santa,
puedo penetrar tus tesoros e imaginar caminar por las calles amuralladas de tu conciencia...

Puedo simpatizarle al cielo...

pero eso es solo un comienzo.

1 comentario:

  1. Por poder, miles, pero no todos los miles, se acaban.

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