19 julio 2009

Esa niña...


Y me pregunto entonces... ¿Qué es lo que me detiene?....tantas respuestas para esa cuestión y ninguna responde la pregunta.
Que indescifrable rumor sobre mi misma, me mantiene alejada del lugar exacto desde donde puedo ponerme en movimiento?
Nada se parece mas a la incertidumbre, que mi propio bloqueo interno.
Me siento atrapada, por aquella niña que me toma fuerte de la mano y no me deja avanzar...
Como hacerle comprender que no debe temer ya, que esta segura, que todo pasó, que suelte mi mano, que descanse tranquila, que se aleje, me deje...
Los miedos también evolucionan, mutan, y los niños crecen con sus miedos a cuestas.
Devenimos adultos compenetrados con la realidad que nos circunda, enfrentados con esos niños internos que condicionan y regulan la mirada hacia la realidad.
Necesito ir soltando ya tu mano, convencerte de que no tiene sentido seguir juntas en esto, convencerme.
Quizás pueda dejándote atrás, comenzar a andar, alcanzar utopías, desarrollar sueños, proyectos, descubrir cuán importante soy, no permitir invasiones ni conquistas inútiles.
Mi territorio soy yo, mi frontera, mi voluntad y mi deseo, el respeto propio. Los límites aquello que claramente no concedo.
Y vos, pequeña invasora del pasado, con tus grandes y castaños ojos mirándome sin pausa, es hora de que emprendas la partida....la que hoy soy ya no te necesita, otros litigios me sumergen en la vida, no son mis temores los tuyos, soy una mujer y deliberadamente te dejo en libertad.

2 comentarios:

  1. Hermoso escrito, dejar a la niña en libertad, para que la mujer pueda crecer y soñar!

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