
Alegremente de la mano con la obsenidad
Mis sueños espirales y tus indiferencias
Comparten láminas de mi corazón
Nadie que se atreva a tocarme
¿Y para que tanta piel?
Mis niños que se esmeran en afirmar
Que no estuve con ellos
La mano embarrada con mi sangre
Mis diarias ganas de arrojarme al vacío
Sonreir a los hipócritas
Religiosamente una vez por semana
La tenaza de llanto en mi estómago
Y mis lágrimas que no quieren salir
Un domingo sin nada que hacer
El vacío de tus palabras
Creyendo que tengo tus vacuos ojos
Y la pregunta que me golpea los dedos
¿Por qué no acepto que no me quiere más?
La imagen...impresionante. Tus palabras, igualmente. No hay mejor forma de autocurarse que hacer catarsis través de la escritura.
ResponderEliminarUn saludo cordial desde Berlín.
muy doloroso
ResponderEliminarsigues escribiendo muy fuerte! está bien!
ResponderEliminarsi alguna vez escribes uno más suavecito quiero leerlo, es que tengo hasta curiosidad.