13 agosto 2011

El fondo del barranco


He bajado
al fondo del barranco,
allí donde el algarrobo
yace tumbado,
muerto, inerte…
allí donde uno joven
crece verde,
vigoroso, fuerte…
allí donde la vida
se apoya en la muerte
y crece impetuosa.

He visto las setas
que crecen tanto en uno
como crecen en otro,
el musgo, los líquenes…
me he sentado en una piedra
medio hundida en el barro,
y he respirado el aire
a vida y a muerte
que allí habitaba…
he llorado,
me he llenado de alegría,
y con el corazón
tan cambiado como el cielo
he de la barranca.

Arriba me esperaba Rocinante,
monté en él,
y las utopías se volvieron reales.

Hoy, sabiendo que la vida
se apoya en la muerte,
que hay cosas que se alimentan
tanto de una como de otra…
que las ideas florecen
en un campo abonado de locura.

Sigo montando este corcel,
trazando un camino a la luna,
que pase por un millar de estrellas,
pues sé lo que es la vida,
y sé lo que es la muerte,
la he visto,
he respirado su aire…
y me han dado fortaleza
para vivir libre…
cabalgando este hermoso caballo.

Romero de Buñol
13-08-2011

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