21 junio 2012

Huellas del tiempo

Una noche larga


sin poder dormir

fui a mirarme en el espejo,

sin reconocer mi rostro

ojeroso, cansado

triste, envejecido,

por las huellas del tiempo

apretando mis ojos,

empece a recordarte,

a llamarte!



Arrugas profundas en mi frente,

zanjas marcando los días de mi vida,

muchos,

demasiados,

de infinita tristeza sin tu presencia,

otros lejanos de cortas alegrías.



Mi corazón late y se desboca

siento que se va a salir de mi cuerpo

ya no soporta el dolor

mi caminar es lento por el peso de los años

Me encontraste con la cabeza gacha

las mejillas mojadas,

de tanto llorar,

Cansada de vivir sin tu voz,

sin tus ojos,

sin tu ser.



Llegaste callado

y en silencio me abrazaste,

fue cuando sentí que el universo me abrigaba

del frio gelido, de mi soledad larga,

dijiste con tu voz llena de dulzura

"te amo, ya no llores"

te quiero, desde siempre,

nunca te pude olvidar.



Acariciaste mi cabello canoso,

besaste con ternura mi rostro,

con ese amor escondido,

secreto,

prohibido,

como cuando eramos jovenes,

mi cuerpo se estremecio todo,

temblando quise besarte,

como si el tiempo no hubiera pasado,

y fue cuando me devolviste el beso

y nuestros labios se encontraron

como la primera vez

cómo olvidarlo!.



Quise decirte muchas cosas,

no me dejaste,

con tus dedos tapaste mi boca,

susurrando en mis oidos

amor mio calla!.

sigue soñando,

sabes que nunca te he olvidado,

sabes que nos volveremos a encontrar

alli donde se encuentran las almas

de los amantes que no pudieron amarse

en esta vida injusta

por cosas del destino.



Mary Elizabeth Fernandez





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