25 abril 2009

Una de gatos

No puedo evitarlo, a veces siento
que el vacío me devora por dentro,
es por eso que trepo a los tejados,
que a veces me da por salir huyendo,
corriendo como un loco de lado a lado
y me ovillo como un gato en tu balcón
para asomarme al filo de tu ventana,
tendida en la cama, estás como
amortajada, cantándole a la almohada,
tu cancionero de riñas y batallas,
de heridas de bala, tatuadas en el corazón.
Mientras rienda suelta a tu imaginación,
de gata valiente y relamida,
de niña inocente y perversa,
fantaseas con encontrarle una razón,
a este callejón sin salida,
al que algunos llaman vida:

Una de gatos y de noches perdidas.

5 comentarios:

  1. que increible..., a estas horas.... parace que el insomnio permite atrapar las historias nocturnas.

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  2. He de confesar que siendo yo también una gata relamida, es muy buena, quizá demasiado buena

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