16 mayo 2009

Dulces sueños...


Despierto entre la bruma y tardo unos segundos en darme cuenta que he vuelto a la luna. Sonrío por la felicidad de los justos y vuelvo a tumbarme a mirar el cielo moteado. Las estrellas comienzan a caer pausadamente como un confeti lejano y la música suena a canción de cuna.

Nanas más tarde sigo sin saber el motivo de que haya acabado allí, una noche divertida sin duda por la ausencia de recuerdos reveladores… Comienza a hacer frío y con un movimiento entrenado hasta la saciedad consigo reunir tabaco y mechero a la distancia apropiada para que un chasquido haga el resto.

La llama se enciende y con la primera calada observo la lejanía de una presencia. Me levanto y sacudo la plata que se ha adherido al tejido… respiro su aroma entrelazado con el humo hasta que su textura se hace metálica en la garganta. Escupo un anillo y lo introduzco con dos dedos en la ranura del bolsillo de las monedas.

Invito a la orquesta a tomarse el resto de la noche libre y pulso el play del reproductor. Tahúres zurdos me lanzan a dentro de su planeta ruido… y el algodón de las nubes escribe la letra sobre el océano Atlántico.

Dando saltitos voy danzando en espirales hasta acercarme a la presencia. El pequeño dragón de piedra ha venido a olisquear lo que se estuviese cociendo y ha terminado bailando alegre a mi lado.

No esperaba que se hubiese quedado en la luna, pero me hace ilusión… la figura ahora ya no tiene importancia mientras rasco la barriga de la criatura con un meteorito que estaba a mano… se ríe a carcajadas de piedra, como si se moviese una bolsa llena de cantos rodados. Aumento un poco mas la velocidad y de una patada me manda a 5 metros sin despeinarse… el viaje es excitante y disfruto del vuelo sabiendo que la fina arena lunar amortiguara la caída y en efecto así es…

Choco levemente dos veces contra el suelo antes de acabar cómodamente destrozado como un jarrón de porcelana que se cruza con una desafortunada pelota roja de goma. Sonrío cuando la cabeza de mi golem se pone sobre mi cara y con su lengua de granito pulido comienza a lamerla con cuidado. Con unos toquecitos en su cabezota consigo que ponga su curiosa sonrisa afilada y volvemos a jugar al pilla pilla.

La presencia ya no esta donde estaba… o simplemente ya no lo estoy yo… tiro la piedra muy lejos y Goliat corre como una bala tras de ella. Los sueños salen despedidos en tropel temiendo ser aplastados por la bestia y curiosamente consigue desempeñar su función a la perfección.

Busco un par de piernas por la superficie y encuentro una hilera de huellas de mujer… sigo la dirección de sus punteras hasta un claro. La vuelvo a encontrar y sigo sin reconocer de quien se trata. Apuesto al dragón que no es capaz de das 2 vueltas a la luna en 30 min y desapareciendo cumple su parte del trato… Se que tardará mucho menos por eso le he herido en su ego de diamante.

Me acerco a la chica y le pregunto. Al girarse descubro a una secretaria de unos 30 bien aparentados y con una presencia impoluta. Me increpa que ella esta haciendo horas extras en aquel lugar y que no le he prestado la debida atención.

Que lleva una vida esperándome y no se que más. Me río por esas incoherencias, pero acepto a pies juntillas el resto del sermón que debe haber pasado una noche practicando. Le ofrezco mi sudadera y no de muy buen agrado la coge para después ponérsela por encima. Me felicito por haberme fijado en la rojez de su nariz y de haber recordado mi primera noche en la gélida superficie lunar.

Ella no se da cuenta… así que me entrega un formulario en el que aparecen mis datos personales, me pide que rellene los espacios con puntos y reparto un buen numero de xs… ella respira resignada mientras mordisqueo marcando solo el extremo de la pluma.
Salto un par de casillas que pondrían en duda a mi persona. Y se lo entrego sin antes quitarme el sudor de la frente con el antebrazo.

Repasa los formularios con su bolígrafo rojo y me vuelve a plantear las preguntas evitadas. Me hago el loco y ella las rellena por mí. Regresa Goliat sin despeinarse si quiera. Se lo presento a la señorita y le pido el formulario de mi compañero. Me mira con incredulidad y le reafirmo la petición. Saca un borrador y se lo relleno yo porque no me fío de sus garras. Escarbo con una varita entre las ranuras de su cabeza y consigo sacar un deseo con el que cobrar sus servicios de guardería.

Latas de cerveza… mi amigo es un fenómeno… ella saca una de su bolso y se la arroja, él la intercepta en pleno vuelo y tras caer… presiona sus mandíbulas abriendo con un suspiro gaseoso el envase… la espuma sale disparada y la rabia aparece en su hocico… inclina su cabeza para atrás y vierte todo el contenido en su garganta de un trago… las piedras apagan su calor en el dorado liquido y el vapor restante comienza a aflorar de sus narices en un hilo dorado de deseos satisfechos.

Por el espectáculo me recompensa con otra lata a mi… la abro y distribuyo a partes iguales los tragos para mi y mi animal… él con el morro mirándome muerde los chorros con el cuidado de no derramar una gota.

Firmamos nuestros documentos y la chica se despide dándonos dos besos a cada uno y otro par de cervezas… se lleva nuestros contratos y nuestros corazones. Sonreímos con complicidad los chicos mientras ella se aleja por el horizonte, sabiendo que volverá. Tenemos ya paga y estamos registrados como personal lunático.

Brindamos con nuestras cervezas con el amanecer despuntando en el firmamento. Me despido de Goliat prometiendo volver a la noche y me tiro a mi cama de la tierra de cabeza… En la caída veo al dragón aplastar las latas y hacerse un pequeño lecho metálico sobre la arena plateada. Deja el proyecto y sale corriendo tras mi estela… adhiere a ella los mejores sueños y me lanza un buen deseo.

Una estrella fugaz me recoge a medio camino y me lleva en una ráfaga calida hasta mi colchón para caer tendido placidamente. Me arropa y vuelve a salir corriendo sin prisa a llegar a ninguna parte. Los sueños tardan algo más en llegar… pero caen como copos de nieve sobre mi cabeza… cierro los ojos y me sumerjo en el primero de ellos…

Una playa abandonada en el recuerdo de un anciano con cataratas sobre un lecho azul intenso… veo las olas acariciar la arena dorada a los pies de una preciosa mujer en bañador, tostándose al sol. Veo el sudor de sus manos y confirmo su incapacidad de acercarse a aquella mujer… Me acerco y me presento como ayudante onírico. Le animo a arriesgarse para cumplir por fin su sueño. Me dice que esta muerto de miedo y le doy un trago de mi cerveza y un cigarrillo… lo ultimo me lo rechaza y me lo fumo yo por el…

Le doy un par de consejos y materializo un helado de te verde con semillas de fruta de la pasión y frambuesas. Le pido que coja dos cucharas de mi mochila y cuando esta a mi espalda introduzco el anillo dentro del helado… A su regreso le ofrezco además un vaso enorme de granizado de limón con unos toques de horchata. Le doy la enhorabuena y antes de que se marche exploto la burbuja de mi deseo en su espalda con una palmada alentadora.

Antes de que desaparezca de mi lado… le susurro que le diga que lleva soñando con eso toda una vida… y que no le importaría pasarse otras tantas haciéndolo, pero que hoy tiene una sensación de que tendrá suerte.
Titubea… y me dice que intentara acordarse de todo… Desaparece con una sonrisa estúpida pero preciosa y sincera. Deseo algo más de suerte antes de que se pierda entre las palmeras y subo el volumen al máximo con el White Summer de Jimmy Page. Me pierdo entre los recuerdos de otra persona antes de pasar a mi siguiente cliente. Fumo y siento como mis pasos marcan las notas de la canción de mi vida.

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