15 mayo 2009

EL OLVIDO QUE DIÓ A LUZ UNA VIDA


Gozaba de magnífica salud física y mental, él salía a correr todas las mañanas, bebía su yogurt frutado, y luego se daba una reconfortante ducha para luego salir a su trabajo. En la película de la vida tenía que interpretar varios roles. El de padre, esposo, encargado en una peletería y era sumamente eficiente en todo. Sus horarios estaban escrupulosamente agendados, tenía previsto todo, los cumpleaños, aniversarios, fecha de su compromiso y no se le olvidaba nada. Una hermosa tarde veraniega, en su hora de almuerzo decidió ir a un restaurante distinto del que concurría siempre, cuando comprobó que había olvidado su celular en la oficina. Con desgano, regresó a buscarlo, por una calle que no había visto jamás, todo le parecía extraño había parejas besándose apasionadamente reclinadas en una columna, un anciano sentado en una banqueta dándole de comer a los pájaros, un pordiosero se le acercó a pedirle unas monedas… Un mundo que por años había olvidado que existía. Mas allá de su apretada agenda todo era inútil y desconocido para Santiago. Hacía 23 años que hacia el mismo recorrido, sin cuestionarse nada. Al llegar a la oficina prolijamente ordenada, se sintió inseguro por primera vez en su vida. Se sentó en su apoltronado sillón y se quedo dormido. La camilla del hospital era incómoda, le dolía todo el cuerpo, miró sus manos y estaban resecas y agrietadas por la fiebre. A su lado había una ventana por la cual se colaban pequeños hilos de luz, sus ojos hinchados apenas podían abrirse, todo era una imagen borrosa, sentía el murmullo de las enfermeras que decían: le quedan pocas horas, vamos a dejarlo ver a su familia. Está en un coma afectivo. Frente a ese diagnostico no hay marcha atrás…decían. Sentía como la transpiración le recorría el cuerpo, sin que pudiera hacer nada para no sentir tal incomodidad. Sonó el teléfono celular, era su hijo de 7 años había llamado para avisarle que tenía un partido de fútbol que llegaría mas tarde a su casa, se había despertado, ya nada era igual para Santiago. La vida lo había despertado de un …coma afectivo.
VICAIROT

6 comentarios:

RANTIFUSO dijo...

muy muy bueno!, exelente!
es uno de esos textos que se empiezn a leer y no se para hasta que se termina.
me gustan esas historias en las que los ojos piden letras.

Mariangeles dijo...

WOW como dicen por esta parte del mundo!!! me has dejado pensando, me quede pegada, mucho me gusta mucho todo lo que escribes. Conozco muchas personas que sufren de coma afectiva.

VICAIROT dijo...

Gracias Ranti! me alegro que te haya gustado amigo! Un abrazo. Vic

VICAIROT dijo...

Si Mariangeles hay muchas personas que están en un coma afectivo, lo peor es que a veces ni se dan cuenta. Un abrazo! Vic

Marijose dijo...

El coma afectivo es lo mismo que vivir sin vivir, dejar pasar los días como si nada, esa sí que es una pandemia hoy en día :). Muy bueno.

VICAIROT dijo...

Si Marijosé, realmente es una pandemia, me alegro que te haya gustado! un abrazo! Vic

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