22 mayo 2009

LAS TRES DÁDIVAS





Aquella tarde tornasolada Gloria estaba horneando una tarta, el perfume a eucaliputs invadía su cocina, mientras disfrutaba el exquisito canto de los pájaros, se acercó a la ventana y con sorpresa observó que le habían dejado una pluma debajo de una copa.

Inmediatamente fue al exterior para ver si veía a alguien pero nada…la pluma yacía pronta para ella, resplandeciente y bella.

Un signo de interrogación acariciaba su mente.

Al día siguiente recostada en una mecedora añeja, Gloria yacía pensativa y añoraba descubrir el enigma.

Se quedó dormida y…al despertar vislumbró esta vez una rosa roja sobre su mano.

Quería develar la incógnita… quien sería? Tomó la rosa y la observó con detenimiento, cada pétalo estaba cubierto de un degrade perfecto de colores.

Por la noche mientras leía su libro preferido sentía el canto de los grillos, reconfortante y pacífico. Ella siempre sintió que la naturaleza la absorbía.

Los brazos de Morfeo la acariciaron, al despertar encontró en su almohada una hoja en blanco que decía en letras grandes: para ti.

Ya su curiosidad ganó terreno en su mente y salió a caminar por la playa, sus huellas marcaban la arena tanto como sus pensamientos marcaban su inquietud, siguió el recorrido del sol cuando se juntó con el mar y en el momento que el océano calmo y el cielo fueron uno, una voz le dijo:

Gloria: conozco tu enigma te ayudaré a descifrarlo,

Levanta la copa y deja volar la pluma que es tu pasado.

Huele el aroma de la rosa que es tu presente.

Y deja la hoja en blanco que es tu futuro.

VICAIROT


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