26 mayo 2009

Vórtex

¡Abrochense los cinturones niños! En este pequeño mar de dislexias y complejas convenciones sociales ningún tiburón es rey y todo pescador es carnada.

¡Miren! Al otro lado se divisa a Elisa, la zombie preorgásmica, leyendo las novedades que le vomita el humus.

Están todos invitados a comer, por aquí y por allá, sirvanse de donde quieran, beban de lo que quieran, ¡embriaguense de estas delicias psicotropicales!

¡Mirescuchentienten!
¡Mienten!

El aquelarre de Madamme Spandex se precipita sobre el abismal silencio de sus oídos, pero ¡no teman! En tormentas peores se han visto ancianos azarosos, y en tormentos peores se han encontrado los más lamentables recién nacidos.

Juguemos a sacarnos las muelas y a embelezarnos con un ungüento de Tripaspirinas, las frutas más deliciosas de todo el pseudocontinente.

¡Lloren, niños, lloren!
Pues el vórtex los ama.

1 comentarios:

Kramen dijo...

Y los niños que nunca llegaran a hombres amaran al vórtex por la magia que contiene dentro... perdidos en el mar psicodelico de palabras encadenadas entre ellas mismas...

Tambien se extrañaba tu locura...

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