31 marzo 2010

SPECULUM-LVI



A VECES, LA FELICIDAD A LA QUE CONDUCE UN INSTANTE DE RETROINSPECCIÓN, COMO LA QUE SE CONSIGUE AL BAILAR FRENTE A UN ESPEJO EN EL QUE TE REFLEJAS DE CUERPO ENTERO SE ASEMEJA TANTO AL EXTASIS: LOS OJOS CERRADOS, IMAGINANDO LAS MIRADAS DE OTROS, IMAGINANDO EL DESEO QUE DESPIERTA EL RITMO DE TUS CADERAS, IMAGINANDO QUE EL AIRE TE ACUNA ACOMPAÑANDO LAS FIGURAS QUE TRAZAN TUS MANOS. ES TAN RECONFORTANTE QUE DEJAS QUE LA MÚSICA SIGA GIRANDO MIENTRAS RECOGES LAS COSAS, DESCUELGAS LA GABARDINA DE LA PERCHA Y TE LA VAS COLOCANDO, PRENDES LAS LLAVES Y CIERRAS LA PUERTA DE LA CALLE TRAS DE TI. LA ESPIRAL DE LA MELODÍA, SE VA DISOLVIENDO HASTA UN RUMOR LEVE QUE SE CONFUNDE CON EL TRAQUETEO DEL MOTOR DEL ASCENSOR MIENTRAS SE ACERCA. LA GENTE, LOS COCHES, EL BULLICIO DE LA CIUDAD TE VA DEVOLVIENDO UNA VISIÓN MÁS DIÁFANA DE TI MISMO, NO DEL RESTO DEL MUNDO, NO SEAMOS ILUSOS, DEJEMOS ESO PARA MOMENTOS COMO LOS QUE ACABAMOS DE VIVIR ALLÁ ARRIBA, EN SOLEDAD, SIN INJERENCIAS, AUNQUE NOS SEPAMOS CON UN PIE EN EL ABISMO DE LA FRUSTRACIÓN DE LO COTIDIANO.
COMO LO SÉ INEVITABLE EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO, ME DEJO LLEVAR EN AMBOS SENTIDOS Y PROCURO RECORDAR QUE, DESDE LO MAS BELLO HASTA LO MAS VIL, TODO ESTÁ EM MI. Y ES POR LO QUE ME AFANO EN DESCUBRIR QUE SE SIENTE CUANDO SE LEEN LOS COLORES CON LAS MANOS.

2 comentarios:

  1. INTERESANTE.
    Me ha gustado
    Un saludo
    Amalia

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  2. aveces me pregunto acerca del sentido de la ceguera no permanente.

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