Siempre quise ser aquel que creara tu mundo
siempre quise ser aquel que sostuviera tus cielos
siempre quise ser aquel que lapiz de color en mano dibujara en tus labios esa sonrisa.
Pedí a los cielos por tu felicidad,
pedí a la vida me diera la entereza y la paciencia para esperarte,
pedí a mi ser atesorar en silencio todo lo que mi alma quería gritar al viento.
Nunca exigí tenerte en mis brazos
nunca te pedi un beso
nunca añoré el que me dejaras amarte, aún sabiendo que mi mundo se partía en dos
Ya no puedo ser el que cree tu mundo
ya no puedo ser el altral que sostenga tus cielos
ya no puedo ser el dibujante de tu sonrisa
ya no puedo pedir por tu felicidad
ya no existen en mi la paciencia ni la entereza...
ya no te espero
ya el viento se llevó mis plegarias que mi alma albergaba para ti
ya no tengo mundo... se ha hecho añicos.
He de recoger lo poco que queda de mí.
no te culpo por algo de lo que no eres artífice
simplemente te quise.. y de eso el culpable soy yo
no lo hago con tristeza, lo hago con alegría
pues es el mejor regalo que me dió la vida, el poderte querer.
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30 mayo 2010
29 julio 2009
De Madrugada - la caída de Atlas
Truena la madrugada y el sueño no abraza, al contrario, se vuelve la mujer mas esquiva del planeta, algo así como las heroínas de novela que solo existen detrás del rayo catódico.
Madre siempre me inculcó que debía andar con la verdad por delante, que no importara cuan dolorosa fuera, que me aferrar a ella y que afrontara de manera valiente las consecuencias de mis actos, y tal como sucede con los condenados contratos con las telefónicas y los bancos, siempre existirá aquella puerca letra pequeña que solo verás en el peor de los momentos...
Truena la madrugada...
Aún me retumban en la cabeza sus frases, aún siento su mirada llena de rencor, aún veo los puños cerrados, los dientes apretados, aún siento la impotencia manifestada en su llanto... me llevé su bien más preciado, acabo de crear un ser vacuo, todo en nombre de la verdad.
Sé cual era la consecuencia del llevarme su razón de ser, aún así lo hice, tomé aquel mundo que le asiló, le quité las telarañas, lo limpié lo curé, sé que estaba bien eso, pero al revivir ese mundo aplastaba el suyo, y sabía que eso no estaba bien.
Truena la madrugada...
Siento como atraviesa mi mezquina humanidad su grito desesperado -por qué- igual mi estómago grita lo mismo, me respondo, sé que las decisiones que tomé las tomé a consciencia, que sabía a lo que me iba a enfrentar, que llegaría el día en que me pusiera en mis manos los restos de su mundo.. que pusiera en mis manos el producto de mis decisiones, aquello que estaba en la letra pequeña del contrato.
Truena la madrugada...
Y no puedo hacer nada, solo dejar que la impotencia me consuma, que la consciencia me atormente, que el corazón lata mas despacio y que mis hombros estén tranquilos, ya no sostengo los cielos, solo soy lo que queda de un atlas brioso, titánico que luchó por sostener el cielo de sus queridos y al querer sostener el propio cayó aplastando el mundo.
Truena la madrugada...
Soy un Atlas caído por el peso de sus decisiones
Madre siempre me inculcó que debía andar con la verdad por delante, que no importara cuan dolorosa fuera, que me aferrar a ella y que afrontara de manera valiente las consecuencias de mis actos, y tal como sucede con los condenados contratos con las telefónicas y los bancos, siempre existirá aquella puerca letra pequeña que solo verás en el peor de los momentos...
Truena la madrugada...
Aún me retumban en la cabeza sus frases, aún siento su mirada llena de rencor, aún veo los puños cerrados, los dientes apretados, aún siento la impotencia manifestada en su llanto... me llevé su bien más preciado, acabo de crear un ser vacuo, todo en nombre de la verdad.
Sé cual era la consecuencia del llevarme su razón de ser, aún así lo hice, tomé aquel mundo que le asiló, le quité las telarañas, lo limpié lo curé, sé que estaba bien eso, pero al revivir ese mundo aplastaba el suyo, y sabía que eso no estaba bien.
Truena la madrugada...
Siento como atraviesa mi mezquina humanidad su grito desesperado -por qué- igual mi estómago grita lo mismo, me respondo, sé que las decisiones que tomé las tomé a consciencia, que sabía a lo que me iba a enfrentar, que llegaría el día en que me pusiera en mis manos los restos de su mundo.. que pusiera en mis manos el producto de mis decisiones, aquello que estaba en la letra pequeña del contrato.
Truena la madrugada...
Y no puedo hacer nada, solo dejar que la impotencia me consuma, que la consciencia me atormente, que el corazón lata mas despacio y que mis hombros estén tranquilos, ya no sostengo los cielos, solo soy lo que queda de un atlas brioso, titánico que luchó por sostener el cielo de sus queridos y al querer sostener el propio cayó aplastando el mundo.
Truena la madrugada...
Soy un Atlas caído por el peso de sus decisiones
07 mayo 2009
El gentil
Bueno, heme acá enfrente del monstruo este dispuesto a escribir.
Apunto agradecimiento a don Gato Negro por hacerme partícipe del coso este (a ver como nos va con esta minificción)
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Crecí en un ambiente muy femenino él, con mi madre cuidando de mis hemanos y de mí, de mis tías y vecinas a la cuales divertía con los chistes algo altisonantes que les oía a los conductores de bus que se setnaban a tomar cerveza en una tienda que había camino del colegio, y a cada chiste recibía gentiles arrumacos, en muestra de divertimento, de vez en cuando leía apartes de textos de el señor castrillón (N.N. para los que se acuerden), y trataba de hacer algo cómico para hacer tolerables las tardes de aquellas mujeres, que sonrieran a gusto sin tener encima la mirada inquisidora de sus maridos, siendo su asomo de infidelidad, donde una mujer puede ser la más feliz de todas (o eso me dijo alguna vez una de ellas).
Madre siempre me inculcó, que las puertas del alma de una mujer no tenían llave, que lo único que necesitas es saber llamar a la puerta, que no importase quien fuera o donde estuviera, a una mujer siempre le gustaría un hombre gentil, encantador él, que esa era la forma de llegar a esa puerta.
Quizá todo aquello que madre me metió en la cabezota me haya servido de algo, creo conocer a mujeres excepcionales, que apesar de haber fracasado en un matrimonio, haber tenido una buena esposa y que me haya regalado una hermosa hija... pero al parecer no sirve para que ella de la que estoy enamorado confíe en mí.
Aquellas cosas buenas que la vida te regala, compártelas con el mundo, me dijo alguien alguna vez, los regaos de que me hizo mi madre no son para mí son para el mundo, para las personas que me encuentro en el camino, ¿como poder evitar la desconfianza de ella si así llegué a tocar su corazón?, como hacerle saber que ella posee el contrato de exclusividad de mis sentimientos, que, ella es dueña y señora de ellos, que el ser gentil, no necesariamente es símbolo de engaño. No puedo ser uno con ella y uno con el resto, eso si seria un engaño.
La amo, con ese sentimiento inagotable, que se renueva a pesar de refundirse en ocasiones entre anaqueles de recuerdos, y ese amor simboliza el amor que madre me inculcó por la mujer.
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