28 mayo 2009





Ninguno miró el reloj cuando se despidieron

No se tomaron el pulso en las muñecas

ni se besaron con inquina.

No se mordieron los labios con violencia o fervor,

ni les conmovió el olor a pared mojada

que quedó en la habitación vacía.

Pero se aprendieron de memoria los cuentos chinos

que la luna les había contado antes de dormir.


Una araña que se balanceada sobre el tejado.

Sintió un escalofrío y quiso cantarles una extraña canción,

Pero ellos sólo escuchaban el ruido de la tormenta

y los puños de la lluvia golpeando en la ventana


Así que la araña besó al destino y se bajó en silencio,

y trepó hasta una ventana pintada de azul,

y se quedó allí, mojada y sin moverse,

hasta que llegó la primavera


Mientras tantos, ellos intentaron olvidarse de los sueños

y guardaron el deseo en una mano,

y no volvieron a abrirla hasta bien entrada la noche.

Cuando la ciudad era ya un desierto

y sus corazones se habían secado por dentro.
Elka (La Maga)

2 comentarios:

Diana Castán dijo...

Y es que en la obscuridad cuando nadie ve, es mágico...un saludo...

Mucha luz!! a todos los que hacen posible este espacio tan hermoso...

Kramen dijo...

No puedo comentar nada de un arte que ni siquiera puedo practicar por anulidad completa... pero esta la verdad es que tenia un toque de especial...

Pero me pierdo en el final... como si se hubiese roto el sedal por el que bajo la araña... cuando todo se seco era el momento de volver a desear lo que por la noche quedo en suspension intentando olvidar los cuentos de luna.

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