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06 junio 2009




Querido Benjamín;
Sí…es extraño el mundo.
La prensa y el marketing nos van encubriendo nuestra la falta de dientes.
Y con las encías, vamos masticando una vida simulada, llena de miedos y espejos.
Sí…, es extraño ver al ser humano, metiendo la cabeza dentro de una pecera y verlos gritar
hacia dentro. Sus ojos se han ido cerrando.
Como si una maldición hubiera caído sobre ellos y sólo les quedara el cinismo o la muerte.
¿Qué pretenden que haga? ¿Dejarme morir yo también?
Nadie parece entender, que si me dejo morir, estaré muerta
Y si estoy muerta…¿Cómo podría encender una hoguera?
Y siento que lo peor no ha llegado.
Qué lo peor vendrá, el día en el que se quiten las máscaras y ya nos les quede nada.
¿Qué nos quedará entonces a los que no supimos mentir?
El progreso nos va aislando.
Dentro de poco yo también seré sólo una grieta en este túnel.
Pero no temas por mí. Mis ojos no se cerraran aunque pase la noche.
Aún cuando duermo, mantengo los ojos abiertos.
He aprendido que nunca se sabe cuando podemos encontrar una hoguera, en medio de la oscuridad.




Elka (La Maga)

02 junio 2009

Tangata-Manu El último hombre pájaro






Me acerqué a él y le agarré las manos.
En sus ojos, podíamos ver una libertad no humana,
una libertad casi ancestral.
Su dolor entonces era sólo un recuerdo,
unos pasos latiendo apenas.
Unos mendigos de amor quisieron tocarle.
Y él les besó en los labios.
Uno a uno, despacio,
con una ternura infinita.
Con cuidado, posó mis dedos
por cada una de las cicatrices
que me guardaba bajo sus alas.
Después, el silencio lo envolvió despacio
y el viento le cerró los ojos.
Me acosté junto a él y calenté su cuerpo
durante 40 madrugadas.
Las suficientes para que no se sintiera solo.
Las suficientes para que no sintiera el frío de su último vuelo.






Elka (La Maga)

28 mayo 2009





Ninguno miró el reloj cuando se despidieron

No se tomaron el pulso en las muñecas

ni se besaron con inquina.

No se mordieron los labios con violencia o fervor,

ni les conmovió el olor a pared mojada

que quedó en la habitación vacía.

Pero se aprendieron de memoria los cuentos chinos

que la luna les había contado antes de dormir.


Una araña que se balanceada sobre el tejado.

Sintió un escalofrío y quiso cantarles una extraña canción,

Pero ellos sólo escuchaban el ruido de la tormenta

y los puños de la lluvia golpeando en la ventana


Así que la araña besó al destino y se bajó en silencio,

y trepó hasta una ventana pintada de azul,

y se quedó allí, mojada y sin moverse,

hasta que llegó la primavera


Mientras tantos, ellos intentaron olvidarse de los sueños

y guardaron el deseo en una mano,

y no volvieron a abrirla hasta bien entrada la noche.

Cuando la ciudad era ya un desierto

y sus corazones se habían secado por dentro.
Elka (La Maga)

26 mayo 2009

Locura




¿Cuántas primaveras tuvieron que pasarnos por encima?
¿Cuántos otoños enajenados, vendidos…?



Desde que he vuelto a nacer, la cordura no me acompaña.
Se desespera.
Duda.
Sospecha.
Me tira de la cama.
Quisiera hablarle con esa voz de fondo del mar.
Con la voz de los creadores primeros.
Con aquella voz que dijo: estoy vivo.
Con aquella otra voz que dijo: sin este abrazo estoy muerto.
Quisiera decirle: ¡Quédate conmigo!
¿No ves que en este mundo no queda sitio donde pueda esconderme?
Pero ella se tapa los oídos con lo poco que tiene.
Con lo poco que le dimos aquella madrugada.
Pero no es suficiente.
Nada es suficiente…
Para no escuchar…
Que me da miedo esta primavera.
Que me da miedo crecer entre las flores
que envenenan nuestro jardín de profetas vacíos.
Que me da miedo andar, sin subirme a tus pies
que huelen a paz y a último silencio.




Elka (La Maga)

23 mayo 2009

Evôka






Entre dolor y la nada, elijo el dolor
Y al manto de fuego que cubre las estepas heladas.
Elijo el dolor,
Y la bella catástrofe de tu agonía
No la nada,
O el vuelo del pájaro que se derrumba
Vertiginosamente sobre el invierno.




Elka (La Maga)

22 mayo 2009





No volveré a pisar tu casa.
Ensucio demasiado.
Revuelvo.
Desarmo.
Hago ruido.
Cosas que nunca han sido ensuciadas,
que nunca han sido revueltas,
que no han sido desarmadas,
las que siempre han estado calladas.

Primero me prohibieron fumar en el salón
y acabé en la ventana,fumándome a la luna.
Después me obligaron a devolverles las cabezas
a las figuritas que con tanto empeño había decapitado.
Luego se bebieron mis sueños en estricto orden cronológico
y me obligaron a utilizar posavasos.

Me gustaba más tu casa cuando no era tan elegante.
Cuando los vendavales podían movernos del todo, mojarnos del todo.
Me gustaba porque podía andar de puntillas
por el techo del tejado, maullando lo que quisiera.
Ahora te molesta el aullido, te molesta la calle.
Y todo lo que quieres es esto: ¡Silencio!



Elka (La Maga)