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11 junio 2009

Perseguido

Los viejos cordones deshilachados de mis zapatos reptaban por las frías baldosas de aquel suelo de motel.
Parecían querer salirse de los pasadores, como perros atados a un árbol zafándose de sus correas.
Todavía podía sentir el palpitar de mi corazón latiendo confuso y descordinado con relación a mi respiración.
Estaba magullado, drogado y en busca y captura por aquellos mercenarios infames.

-Click.

Desde mi silla percibí el sonido leve de una campanilla anunciando que el ascensor se ponía de nuevo en marcha. Mi patata se volvía a avivar. Un escalofrío recorrió mi espinazo llegando hasta el talón.

Contemplo fijamente al cuadro de la pared; es un cuadro grande, hermoso, con la figura de un payaso.
Tiene una mirada melancólica como si quisiera decirme algo, lo noto un tanto acongojado.

-Debo estar alucinando...

Tenía que ocultarme en algún sitio que fuera medianamente seguro.
Me levanto torpemente y piso uno de mis cordones con el otro zapato, con el consiguiente traspié y estruendo, a la vez que vuelve a zumbar el maldito sonido de la campana del ascensor.

-¡Crash!.

He destrozado involuntariamente el espejo del armario con mi cabeza de alcornoque y mi torpeza habitual.
Me sangra abundantemente mi mano derecha, la abro y cierro, siento el pulso enérgico.
Retiro desde el suelo de un zarpazo las cortinas y me asomo al balcón.

-Mierda, demasiado alto- rumio para mí.

Sopeso la posibilidad de invadir la terraza de al lado, pero tarde o temprano me encontrarán.
Mi visión se vuelve borrosa y siento como mi tensión comienza a bajar.

Lo único que recuerdo cuando me desperté fue un agrio sabor en los labios, ese día comprendí a qué sabe mi propia sangre...

02 junio 2009

Pelea constante

Todos venimos al mundo para pelear,
de una manera u otra,
desde que nacemos hasta que morimos,
unos arrojan la toalla de la vida,
otros pelean por la superación diaria,
algunos se resisten a dejar la vida,
otros se abandonan a su suerte,
algunos se beben la vida,
aunque a veces es la vida quien se bebe a ellos,
unos pelean por sus derechos,
otros pelean por sueños inalcanzables,
el boxeador pelea con la cara hinchada y flaqueza en sus piernas
intentado que la cuenta atrás no llegue a su fin,
otros llegan a su fin antes de acabar la cuenta.

La gente pide "la cuenta",
en ocasiones las cuentas te las piden a ti,
a veces buscamos la suerte,
otras la suerte nos busca,
muchos eligen el camino de su ignorancia,
otras veces la ignorancia elige tu camino,
yo de momento resisto, llámenme Señor.

26 mayo 2009

Ventrílocuo

Deslizaba la mano por la espalda de su monigote aparentemente inerte con absoluto respeto,
conforme iba subiendo la mano por el dorso, éste hacía lo propio con su cabeza hasta quedarse
totalmente erguido sentado en aquel desgastado taburete.
Era un ventrílocuo diletante.

Empieza la función:
-Ejem, buenas noches, soy Gretel pero no el de Hansel y Gretel, ni tan siquiera el inventor de las franquicias Gretel,
aunque a juzgar por el tamaño de mi panza ninguno de ustedes negaría que he arrasado con todas las cortezas del establecimiento.
-¡jajajajaja!
-No os riáis si no teneis ganas, dejad de ser cínicos. Aquí no se os da bocadillo y bebida gratis por venir a verme.
-¡jajajajaja!, muy bueno- vociferaba uno desde el fondo del bar.

Tímidos aplausos...
-Pero que carajo, ¡esto es un espectáculo lamentable!.
-Bueno hoy os contaré un fragmento de la efímera historia de mi vida, en realidad, crecí en una familia humilde de un barrio abocado a la degradación diaria.
-Aunque el más tonto te hacía un reloj.
-Y yo era el más tonto entre los tontos, sin duda alguna; pero no sabía hacer relojes, mas bien sabía robarlos.
-Debía tener unos nueve años y unos dedos tan finos y ágiles como los de un pianista.
-Cada vez que acechaba a una posible presa, clavaba mis ojos en ella y no cesaba hasta que conseguía mi triunfo.
-Tenía muchos trucos, pero mi preferido era el de hacerme pasar por un vendedor de palomas blancas para soltarlas en bodas.

El público que abarrotaba el bar permanecía atento al títere, olvidando así el esfuerzo disimulado de aquel ventrílocuo por no mover sus labios.

-Las cuidaba mi abuelo, y yo las llevaba en dos jaulas, una en cada mano, el asa era de hierro oxidado y con el paso del tiempo
fue haciéndome una molestas llagas en las palmas de mis tiernas manos.
-No tenía mucho aprecio por las palomas, es mas, ya no aguantaba por mucho más tiempo ese graznido arrítmico e incesante.
-Y como cagaban, ¡joder!, era una sensación vomitiba, cada diez pasos tenía que vigilar mis impolutos zapatos entre
las rejillas de las jaulas para verificar que seguían en el mismo estado.

A lo lejos podía llegar a distinguir un acontecimiento en aquella iglesia centenaria.
-Una boda, esta es la mía -pensé ansioso-.
Me oculté como pude entre aquella marabunta de invitados, nadie parecía percatarse de mi presencia.

Ya estaba en el pórtico.
Había hombres y mujeres con trajes y vestidos finos y elegantes, todos reían, parecían divertirse; esperaban expectantes la salida de los novios mientras guardaban en sus puños granos de arroz.
Fijé la mirada en una pareja con aspecto nórdico.
-Estos son -asentí para mí-.

La salida de los novios no se hizo esperar, salían de la mano con sus caras radiantes de felicidad.
Y ahí estaba yo, cubriéndoles las espaldas a mis víctimas.

Solté las palomas al aire y todos los presentes se quedaron entusiasmados y boquiabiertos mirando al cielo.
Eso era precisamente lo que necesitaba......distracción.
A la vez que mi mano izquierda hurgaba ágil en el bolsillo trasero del pantalón del caballero, mi mano derecha escarbaba en
el fondo del bolso de la señora.
Ya tenía mis dos trofeos.
Me introduje ávidamente el botín en la faltriquera de mi pantalón y cerré las puertas de las jaulas.

Por las palomas no preocuparos, sabían de memoria el camino de vuelta a casa.
De algo servían aparte de defecar..........

24 mayo 2009

-Preguntas sin responder-


¿Por qué las mujeres no consiguen pintarse las pestañas con la boca cerrada?,

¿por qué todos los chinos están cortados por el mismo patrón, chaong o chung?,

¿dónde está la otra mitad de oriente medio?,

¿por qué no hay comida para gatos con sabor a ratón?,

¿por qué cuando vamos en el coche y no atisbamos algo apagamos la radio?,

¿por qué las ovejas no encojen cuando llueve y los jerseys de lana si?,

¿por qué insistimos en apretar enloquecidamente los botones del mando a distancia cuando le queda poca pila?,

¿por qué para apagar windows, hay que ir al botón de inicio?,

¿por qué cuando llueve levantamos los hombros?, ¿acaso nos mojamos menos?,

¿para qué correr de la lluvia si ahí enfrente viene otro nubarrón?,

¿por qué ciertos paises antes eran "efecto llamada" y ahora son "efecto retirada"?,

¿por qué las mujeres con las curvas más aerodinámicas son las que más resistencia ofrecen?,

¿qué tiempo verbal es "no debería haber pasado"?, ¿preservativo imperfecto?,

¿por qué con el tiempo, las magdalenas se ponen duras y las galletas blandas?.


_No lo llego a comprender, en fin, son preguntas que verdaderamente me quitan el sueño; que le voy a hacer.................

21 mayo 2009

-MI LOTERIA-


Todos los días por la mañana bajaba al estanco con la misma ilusión
y un solitario y latente pensamiento en mi cabeza,
hacerme rico de una vez por todas,
rellenaba furiosamente todos los boletos que había habilitados para apostar en ese día,
fuse cual fuese el juego.

Pero mi gran pasión eran las carreras de caballos,
ir al hipódromo a ver los entrenamientos y galopes,
podía pasar horas y horas con los catalejos incrustados en mis legañosos ojos,
mientras con la otra mano sostenía mi cronómetro
parando ágil el segundero,
al mismo tiempo que pasaba por línea de meta aquel pura sangre.

La gente de mi edad se dedicaba en sus ratos libres,
que por cierto eran todos,
a mirar obras y edificaciones
y sacar defectos,
o por el contrario,
pasarse la vida vegetando,
sentados en sillas jugando a infinidad de juegos carteriles.

Me gustaba descender airoso de mi aledaño en la grada,
hasta los palos a pie de pista,
para sentir la respiración del corcél con su armonioso galope,
era una emoción indescriptible,
lo que daría por volver a montar,
sea lo que fuere.

Siempre he tenido la ilusión de ser abuelo,
llevar a mi nieto al hipódromo,
enseñarle a montar,
transmitirle mi sabiduría,
pero una certera e inafortunada coz de aquel gran campeón
me dejó estéril,
poco después la vida me daría la segunda patada,
la muerte de mi mujer,
ahora simplemente estoy aguardando,
a ser yo el que dé el último puntapié a esta malvada vida,

Aqui me tienes,
o me subes a los cielos,
o me arrojas a los infiernos.

20 mayo 2009

Supersticiones

Martes 13 de junio,
me levanto de la cama con el pie izquierdo,
como de costumbre,
me visto deprisa,
hace un día caluroso,
algo me dice que va a suceder un acontecimiento desagradable,
lo intuyo,
en mi mente no dejan de venir flashes del incidente.

Me sirvo mi tazón diario matinal de cereales ahogados en abundante leche,
al introducirlo en el microondas derramo el bol,
con mi consiguiente enfado y serie de blasfemas variadas.

Me visto y bajo a la calle,
un gato negro y viejo se cruza fugaz en mi camino con ojos cristalinos y verdes como la hierba,
se esconde debajo de un cohe atemorizado,
sospecho que él también intuye algo,
a su edad seguro que ya ha gastado cinco vidas.

Al pasar por el restaurante de la esquina,
alcanzo vagamente a ver al camarero
vertiendo la sal sobre la mesa de un solitario cliente en un intento malabarista para evitarlo,
pocos metros mas adelante atisbo un andamio,
lo esquivo a duras penas entre la muchedumbre,
a la vez que una pareja de origen oriental me impiden avanzar
con su paraguas abierto,
evitando así que el sol acaricie su blancuzca y delicada piel de melocotón,
andan delante mío con un ritmo cansino y autista,
hablando no sé que idioma,
me suena a chino,
apuntan fascinados con sus dedos a todos los edificios de más de treinta alturas,
¡jodidos rollitos!.

Entro a la panadería y observo detenidamente que la escoba está cambiada de lugar,
detrás de una puerta situada al revés,
cruzo los dedos y toco la madera del mostrador,
¡Dios me bendiga en este dia insufrible!,
desando mi camino y vuelvo a casa con mi pan,
me dispongo a subir y antes de ensartar la llave en la cerradura,
golpeo tres veces la punta contra el pomo,
buena suerte,
o eso creo.

Me desvisto y me doy cuenta de que mis calzoncillos están del revés,
voy al váter,
me miro al espejo y examino el pequeño derrame en mi ojo derecho,
me lavo la cara
a la vez que el agua purifica mi arrugado rostro,
escucho el frenazo de un coche en la calle,
lamento incesante de ambulancias...

-MENDIGO-



Ahí estaba él; hora tras hora, día tras día ajeno al paso del tiempo.
Aferrado a su puro, boqueando hondanadas de humo que era lo único que parecía sentarle bien a aquel mendigo.

Tenía unos ojos pequeños como alfileres y una barba prominente.
Era una alma perdida pregonando el suicidio espiritual al que se ha sometido, el último eslabón de la cadena de la indigencia.

Los alaridos e insultos soeces que escupía a un ser invisible, eran el heraldo de alguna batalla pasajera de dudoso resultado.
-¡No! ¡No, por favor! -aullaba en medio de la calle gesticulando-.
-¿Qué le pasa señor? -le preguntó un anciano-.
-¡Estos putos pájaros me quieren matar, me están jodiendo a picotazos!.
-Pero, ¿qué pajáros?; por aquí no hay ningún animal volador en 50 metros a la redonda.
-¡Nooooooo! -aspavientaba con los brazos-.
-Será mejor que deje de beber señor, está usted delirando...
-¿Me está tomando por loco?
-No, en ningún momento.
-Ya se han ido esos cabrones, de vez en cuando surgen desde el cielo y me acribillan.
-Vaya, vaya...¿así que surgen desde el cielo, eh?.
-Así es -prosiguió-.
-Haga el favor de irse a dormir, mañana será otro día.
-¡A dormir vas tú!.
-Adiós, que tenga buen día.
-Buen día los cojones...¿es que no me ve como me han puesto la cabeza a picotazos? -se señaló arrascándose su incipiente calva-.

El anciano se fué perdiendo al final de la calle hasta doblar la esquina, parecía deambular.


Era la última parada de su ruta, el camión de la basura número 133 pasaba puntual a las dos de la madrugada y el muchacho siempre le dejaba unos
cartones que había recogido anteriormente para que durmiera protegido del frío de la noche.

Yo todos los días cuando bajaba la basura le obsequiaba con un puro para que se le hiciera mas amena la noche, le gustaba fumar, le encantaba fumar; en algo coincidíamos.
-Gracias hijo, que Dios te bendiga -me agradecía-.
-No hay de qué.
-Dios te lo pagará- afirmaba-.
-Si Dios existiera...
-Dios existe, mira al cielo -señalaba con sus dedos retorcidos como troncos de bonsais-.
-Puede ser...
De pronto apareció de la nada un pájaro negruzco haciendo un vuelo rasante sobre mi cabellera.
-¡Joder!, ¿has visto eso?, ¿qué coño era? -exclamé-.
-Un pájaro hijo, un pájaro.

Me giré tan rápido como mi cintura me permitía, y... nada de nada, ni rastro de aquel kamikaze.
¿Estaré sufriendo alguna paranoia? -me pregunté a mi mismo-, pero no, hay estaba yo, el mendigo y su inseparable cartón de vino rancio.

-Me voy, creo que estoy enfermo; buenas noches- estreché mi mano-.
-Buenas noches hijo.


Subiendo las escaleras del portal me venía a mi mente un sofocante pensamiento:
¿Llegaré yo a ese día?; el dia de la embriaguez permanente, donde el terrible alcoholismo ya no sea suficiente para apaciguar mi sufrimiento y necesite hundirme en la borrachera perpetua y desgarradora para de una maldita vez, intentar conseguir cicatrizar las llagas de las heridas que, quizás hemos sido nosotros los mismos los que las hemos abierto.

Lo desconozco, sólo sé que ese bicho era dañino.