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05 agosto 2009

Ya pasará

Tus ojos se abren sin razón aparente. La cantidad considerable de luz que entra por la ventana te confirma lo que ya sabías desde antes, que se te haría tarde, como siempre; tu día ha empezado como todos últimamente: mal.

Te resistes a levantarte, 5 minutitos más ¿Qué tanta diferencia harían? Te estiras, te vuelves a encoger, extiendes tus brazos y entonces notas lo que tanto detestas, ese lugar vacío, ese hueco frío que sientes tiene milenios sin ocuparse. Haces un triste puchero y escondes tu cabeza en la almohada porque tienes ganas de llorar, y no quieres que nadie te vea. Aunque estas a solas, te avergüenzas, por eso arrojas lejos la almohada con todo y las cobijas, y te secas la fracción de lagrima que tenía la intención de mojar tu mejilla. Finalmente, te pones de pie y te diriges a tomar una ducha.

Ya sin ropa abres el grifo del agua, y después de dejar correr el agua por un tiempo razonable y notar que no sale la caliente, deduces que el calentador está apagado. Ahora debes salir a encenderlo, te pones la toalla y las chancletas nuevamente, el rocio de la hierba sin podar del patio te hiela lo pies. Esto no puede ser peor, pero sabes que aún puede, siempre se puede.

El baño de agua apenas tibia no te alcanza para espantar las ideas más pesimistas. Al salir, te das cuenta que es mucho más tarde de lo que imaginabas. Ahora debes correr.

-Se te hizo tarde y no “checaste”- Te dice tu jefe, - Como si no lo hubiera notado, grandísimo idiota- contestas en silencio. Y ahí estas, frente a tu computador, con la rabia sabor a hiel en la lengua, esperando un incidente más, sólo uno más para explotar, y decirle a todo mundo que odias la vida, que todo es culpa de la soledad, y de tu tío que te reprendió fuertemente avergonzándote frente a tus primos cuando tenías cinco años y de Cristóbal Colón por haber llegado a América y no a las Indias, el muy tarado.

¿A quien más imputaras tus culpas, cuando fuiste tú quien lo dejó pasar?

Descuida, a medida que pase el tiempo, lo superarás.

31 julio 2009

En porciones desmesuradas


Están lo versos ansiosos
que escriben mis dedos,
presurosos,
en este querer amar desesperado,
núbil alborotado
que me arde en el corazón.

No fue por otra cosa
si no por haber encontrado
un alma enamorada,
de la vida, de las palabras
y del infinito arte que te deja el mar.

En proporciones inconcebibles
quiero ser libre
para pertenecerle
y serle ,
para poseerle,
como una chichilla imposible
que nunca de sus vestidos
se ha de cansar.
Quiero vestirme de blanco
y casarme feliz
procurando ser feliz,
desde la mañana
hasta la muerte.

Porque mis ojos
no se resigan
a dejar de ver,
sin haber conocido el infinito,
la poesía plena,
la buena cocina y la cama sincera,
el gozo compartido
y la dicha explosiva
de los sueños en par,
de una almohada para dos,
y una vida conjugada
de los días
que juntos hemos de gastar.

17 julio 2009

Shhhh!!

¿Quién notó de aquel rubor
la discreta magia que trae,
la cantata que vibró
y pintó luz en la oscuridad?

Si no se detuvo el reloj
y la luna no se cae,
si la guerra no estalló
ni los grillos paran de cantar.

Si ruidoso sigue el refrigerador
y la lluvia no se retrae,
si febrero no regresó
y nadie vino a pedir pan.

Pero al escuchar tu voz
el Pacifico se contrae
y a favor del corazón
deviene en un charquito de sal

15 julio 2009

Déjame


Permíteme seguir tus pasos,
tus huellas
y las marcas que quedan
en la arena cuando levantas
tus pies.

Déjame ser tu sonrisa,
tu lágrima y tu amiga,
tu primer bostezo en la mañana,
el primer beso
y saludo al ayer.

Déjame estar a tu lado,
sobre tu frente,
columpiarme en tu costilla,
vivir en tu ombligo
y verte amanecer.

Déjame navegar tus sueños,
bailar sobre tus pies
hacer de tus ojos un libro,
de tu brazo, mi almohada
mi casa, en tu piel.

14 julio 2009

Entre el cielo y la arena


Yo que creía imposible más dicha,
me encuentro aquí, viviéndola casi plena
bajo la condena de una inesperada casualidad.

Por generación espontánea fue que se materializó
y apareció quieto frente a mis ojos,
un regio hombre que cuando quiere y como solo el sabe se vuelve niño,
que desde lejos me hechiza con su inmóvil mirada de amoroso pillo.
Aquel que me encarga besos recién nacidos
que yo resguardo en mi pecho,
mientras me alimento a cucharaditas de lo que creo se llama felicidad.

Y me imagino radiante a su lado,
Sabiéndome deseada,
como alegre ingenua, una niña mimada,
aleteando intrépida, entregándome insensata,
a esa fuente de romance inagotable,
solos en nuestra dimensión,
la ciudad sin nombre ni lugar en el mapa,
en un solo tiempo: la eternidad.

Mientras tanto, yo espero
que una piadosa catástrofe me arranque de la vida real,
y me lleve a su lado,
en nuestro mundo raro,
para no saber más nada sobre futilidad.

02 julio 2009

Los miedos que reclamo de ti


No es el miedo a que llegue a tu casa,
es el miedo a que entre, y asalte la nevera,
y ponga mi ropa en tu armario, robe tu almohada
me instale en tu cama, y me quiera quedar.

No es el miedo a que te busquen mis ojos,
es el miedo a que te encuentre yo y te mire,
a que beba de ti,
me alimente de ti, respire de ti,
y tu vida se quede clavada a la mía,
que en el mismísimo acto quedemos un nudo, siameses,
con un corazón compartido, y te siga cual sombra,
y te quite la paz

No es el miedo a que mis versos de contrastes
te recuerden a Arjona,
deberá ser el miedo a que te hagan reír, y que yo lo sepa,
y a que alevosamente te haga cosquillas,
y riamos los dos,
y con pretextos atentos comience a besarte,
a que quieras abrazarme
y decir que nunca, que jamás te irás,
que seremos, que nos pertenecemos;
miedo a que yo todo lo intuya, y asientan mis gestos,
adivine tus deseos y te diga que sí,
que no importa que pase, llegué y te quedaste.
Tiene que ser el temor más profundo a que, refugiada en tu pecho,
con voz y persona, jure junto a tu boca
que nunca te dejaré de amar.

16 junio 2009

Sobreviviendo apenas


Veo un universo agobiado por urracas negras y
lúgubres cantos de tecolotes de mal agüero;
siento venir seguro de penas
al futuro triste con cara de desencanto nublado.


¿Con cuanto enfado y hastío puede un hombre
pensar en el porvenir,
serruchado por la carencia,
victima de los sobresaltos bursátiles
y el culebrón telenovelesco
en cada palacio gubernamental?

Ya ni para que agobiar a los sesos
en su ya de por sí agonizante lucha por no consumirse
atormentándolos además
con esquirlas de publicidad sucia hasta el cansancio
y ridícula hasta decir basta
de políticos y bufones,
sufragios efectivos o nulos o blancos,
si solo quiere subsistir
y no morirse de hambre,
si solo intenta sanarse
sin dinero para pastillitas mágicas y jarabes curativos,
si solo evade con sangrante esfuerzo
a La muerte que le ofrece acabar con sus días
quemado, o asfixiado como niñito inocente,
o le regala una bala perdida,
o le cobra en euros o en su defecto dólares
cada hora extra de aliento.

Por eso muchos,
como en los tiempos de “La Peste”,
se pierden rendidos y resignados
en la angustia existencial,
a veces egoísta, a veces solo justa y merecidamente propia,
sin deseos de ver lo que hay más allá de la propia nariz
con el desesperado propósito de no morirse
ante tanto drama de la vida real
de tristeza, desaliento y decepción.

¿No es acaso más oportuno,
en momentos de prehistórica pena o de precipitado funeral,
un abrazo sincero y una mano amiga
que un spot de publicidad?

05 junio 2009

El principio del fin

(¿Les ha pasado? ¿En sus vivencias hay ese "Principio del Fin"?)
¿Por qué será que siempre se encuentra un evento específico que precede a la desgracia, como si este fuera el causante de la misma?

Al recordar esa tarde vuelvo a sentir el mismo escalofrió que recorrió mi cuerpo, el que en ese momento fue un mal agüero, y que hoy corona el epitafio sobre la tumba de la vida que conocí hasta aquel entonces como tal y que precisamente ese día dejó de ser.

Mi padre no quiso celebrar su aniversario de bodas No. 20, y el novio que solía tener por aquella época no pudo (porque no quiso) acompañarme en esa velada anual que para todos es tan importante. La compañía era, a excepción de un par de personas, casi desagradable; la habría pasado muy aburrida de no ser por esa sensación que me tenía tan intranquila e impedía que pudiera mantener bajo la mesa las piernas quietas, con lo que odio que otros hagan eso.

Esa noche de Abril “fue el principio del fin”.

Los acontecimientos que le sucedieron desataron una tormenta que no ha dejado de hundir barcos y arruinar puertos cada que le es conveniente; estoy segura que tendrán que pasar muchos años más para que este océano olvide la rabia y deje de vomitar todos los restos de innumerables naufragios que causó además de sus incontables muertos, en el caso de que eso sea una posibilidad.

A partir de ese día, la felicidad ha sido algo que apenas siento por momentos, porque tarde o temprano vuelve a turbarme esa misma borrascosa oscuridad. Como ese mal presagio, han sobrevenido otros mucho más fulminantes, replicas agravadas de la misma condena.

Aún así, contenta siempre que puedo, aguardo esperanzada el día en que la calma llegue a mi mar.

02 junio 2009

Errando el blanco


Condenados estamos a fallar
cada vez que las cadenas de nuestro instinto
son más poderosas que los lazos dignos de la fe;
cuando estando juntos,
la carne se vuelve más densa que el espíritu
y la sangre más pesada que la volátil idea del decoro.

Siempre culpables
mientras seamos presos eternos de este
vínculo que nos une infatigable
y nos arrastra hasta un penoso abismode infinito placer.

¿Cuándo purgaremos esta suma de pecados,
que hoy se amontonan hasta el cielo,
sino en nuestra muerte?

11 mayo 2009

Tómelo o déjelo


El fulgor avellana
de mis ojos oblicuos
coronados con
rebecos abanicos
de pestaña acariciar.


La estatua del cuello
de musa bruñida,
cobre labrado por
virtud altanera
de continuo calar.


El olor de mi cabello,
tinta ceniza
y humedad vegetal,
de celosas cardas
encontienda inmortal.


El vértigo mórbido
precipitándose
al palpitante risco
entre mis pechos,
esternón pa’ curar.


El efecto comba
de mi cuerpo
cual Teresa de Bernini
en beato estertor
a la hora de amar.


La brisa pelusa
que viste mi piel,
erizable hebra
tapiza-desnudos
en diario pulular.


La cárcava infinita
de mi ombligo
sin fondo
en vientre lozano
y dispuesto frutal.


Mis piernas de bambú,
fervientes encaramadas,
lo diminutos de mis pies
en sigilo y desenfado
de andariega eventual.


El sendero marcado
como cordillera a la espalda,
sensible y palpable
camino de ensalmos
y rosario vertebral.

24 abril 2009

Divinos Nudos Vitales


La luna se nos moja,
el cielo tambalea,
el sol se oscurece
y las estrellas casi caen,

Y en nuestro mundo,
si Dios quiere,
nada pasará…

Porque ataremos
la cuerda del amor nuestro,
cada extremo
a unos corazones,
de casi niño,
casi hada,
y a cada nudo
la distancia
se acortará.

Y será una cuerda,
quizá dos, tres o más,
quien sabe,
las que nos mande la vida
y como marinos
nos ponga a anudar.

Tu lo dijiste,
y quiero creerte,
que contra el amor
nada podrá